Estudian cambios en el medio ambiente a través de las aves
Investigadores del Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre (LEVS) instalaron una estación de monitoreo permanente para estudiar el comportamiento de las diversas poblaciones de aves y su conservación en el humedal de Concón.
Nicolás Palacios Opazo - La Estrella de Valparaíso
En la desembocadura del río Aconcagua, donde el agua dulce se encuentra con el mar, un grupo de investigadores de la Universidad de Chile ha instalado una estación de monitoreo permanente de aves acuáticas. Esta iniciativa, impulsada por el Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre (LEVS) y la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, busca generar información clave sobre las especies que habitan este ecosistema y su estado de conservación.
El humedal de Concón, reconocido como un humedal urbano por su relevancia ecológica, es hogar de más de 70 especies de aves, muchas de ellas migratorias. Sin embargo, los cambios ambientales y la intervención humana han generado fluctuaciones en sus poblaciones, lo que hace imprescindible un monitoreo detallado.
Monitoreo
"Si bien hay monitoreos que cuentan el número de individuos de cada especie en un humedal, pocos se toman el esfuerzo de capturar y marcar individuos para tener una idea de lo que pasa con la población. Por ejemplo, cuánto viven, si hay un recambio de individuos. Ese tipo de aspectos que se puede saber solo teniendo identificado a los individuos", explica el Dr. Roberto F. Thomson, investigador a cargo del proyecto.
Desde octubre de 2024, el equipo ha trabajado en el anillamiento y seguimiento de aves en el Parque Ecológico La Isla de Concón. Estas técnicas permiten no solo identificar a los individuos, sino también conocer su estado de salud, comportamiento y rutas migratorias.
El convenio firmado en febrero de 2024 entre la Universidad de Chile y la Municipalidad de Concón, con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, ha sido fundamental para la implementación de esta estación de monitoreo.
El interés de establecer una estación de monitoreo permanente viene de la mano de la línea de investigación que el Laboratorio de Ecología de Vida Silvestre (LEVS) viene realizando desde el año 2006. "Desde esa fecha se ha estado monitoreando aves acuáticas en diversos ambientes en la zona centro sur de Chile, enmarcado en diversos proyectos, tesis de pregrado y postgrado. Las aves son un excelente indicador del estado de los ecosistemas, y gracias a la facilidad de observarlos, a diferencia de otros grupos, como por ejemplo roedores, son útiles para detectar cambios en las condiciones ambientales", detalla Roberto Thomson sobre la iniciativa.
Especies
En el humedal de Concón se encuentra una gran diversidad de aves, tanto residentes como migratorias. Entre ellas, destaca el pilpilén, una especie costera presente en playas y costas de Sudamérica y América del Norte, sobre la cual se desarrolla el Programa Nacional de Anillado. Este programa comenzó hace algunos años y se formalizó en 2020 con la colaboración de diversas organizaciones locales, incluyendo la Unión de Ornitólogos de Chile. En Concón, se lleva a cabo un monitoreo específico de esta especie, especialmente en el parque de la isla de Concón, que abarca una importante área de nidificación en la desembocadura del río Aconcagua. Además del pilpilén, en el humedal se pueden observar aves paserinas como el siete colores, el trile, el run run y el chercán de las vegas, así como aves limícolas como el pitotoy chico, el pitotoy grande, el zarapito playero y diversas especies de garzas. También se encuentran varias especies de patos, como el pato real, el pato jergón grande, el pato colorado y el pato jergón chico, que aprovechan cuerpos de agua temporales tras las lluvias. Algunas aves permanecen en el humedal durante todo el año, como el yeco, la gaviota dominicana y la gaviota garuma, mientras que otras, como la gaviota de Franklin, el gaviotín elegante y el rayador, llegan en temporadas específicas.
Uno de los pilares de la estación de monitoreo en el humedal es el análisis detallado de las poblaciones de aves, permitiendo detectar cambios en la proporción de adultos y juveniles, lo que puede indicar variaciones en el éxito reproductivo. Además, el estudio de características morfológicas, como el largo de las alas, ayuda a identificar diferencias estacionales o incluso la presencia de subespecies, información clave para la conservación. A través de la captura, recaptura y observación de aves marcadas, también es posible estimar la supervivencia de individuos en distintas etapas de vida y modelar el comportamiento de las poblaciones, contribuyendo a su preservación.
En el horizonte, la estación de monitoreo no solo busca generar datos científicos, sino también contribuir a la Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2030 (ENCA2030) liderada por el Ministerio del Medio Ambiente.