| Usted está en : Portada : Crónica | Lunes 27 de febrero de 2006 |
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| A punto de cumplir 70 años, Benito siente que tiene más pilas que nunca. "Voy a seguir en esto hasta que Dios quiera" |
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por Priscilla Barrera Ll.
Todo un personaje es Benito Arancibia, conocido por todos como el presidente del Sindicato de Trabajadores de la Construcción y de los cesantes de Viña del Mar. Este hombre irrumpió en la vida pública hacia fines de los 90 cuando vestido literalmente con afiches demandaba empleo para quienes habían perdido sus fuentes laborales. Conocido también como el concejal Nº 11 - es extraño no verlo en las sesiones del Concejo Municipal -, Benito es reconocido por su perseverancia para insistir en sus demandas y su caballerosidad en el trato. Jamás un exabrupto ni muchos menos una mala palabra se le ha escuchado cuando se ha dirigido a las autoridades de turno. Y es que este hombre de 69 años - en marzo cumplirá 70 - lleva años de circo en el cuerpo. En 1957, cuando tenía tiernos 21 años, por primera vez asumió un liderazgo. En esa oportunidad, encabezó una toma en el sector donde ahora se ubica el Consultorio Cienfuegos. "Eramos los sin casa y nos organizamos para tener un lugar donde vivir con nuestra familias", recuerda Benito. Desde entonces no ha parado. Delegado de obra, impulsor y presidente de sindicatos, dirigente de la Unión de Empleados Municipales son sólo algunos de los cargos que en la vida le ha tocado cumplir a este hombre. DURACELL A Benito no le gusta que le destaquen sus cualidades ni mucho menos figurar porque sí en el diario. "Yo hago esto por la gente, porque los trabajadores necesitan organizarse y defender sus derechos. No lo hago por aparecer en los medios, a mí lo que me interesa es que la gente pueda trabajar con dignidad y que se respeten los derechos laborales", lanza con firmeza. Y es que a Benito la vocación de servicio le brota por los poros. Es un defensor innato de las causas perdidas y rechaza de plano los abusos contra los trabajadores. A sus casi 70 años, Benito dice tener pilas para rato. "Esto no me cansa, al contrario, me motiva. Seguiré hasta que Dios quiera y hasta que me mantenga lúcido en esta labor ingrata que es esta labor", afirmó Benito. CESANTE Porque a Benito Arancibia le ha salido cara esta vocación. En 1990 quedó cesante, año en que debió batírselas con pololitos varios. Hasta 1997 estuvo sin empleo. Por esos años se separó de su señora. "No es fácil entender la pega de un dirigente", comenta Benito, al tiempo que deja en claro que siempre tuvo el apoyo de su familia, pero que las cosas no siempre salen como uno espera. FAMILIA Benito evita abrir espacio para hablar de su vida privada. Aunque pueda parecer extraño, este hombre es reservado y guarda con recelo su intimidad. Se casó en 1957, tuvo 7 hijos: 4 hombres y 3 mujeres. Tiene 12 nietos y un bisnieto. Se declara un hincha de sus hijos. "Son todos muy esforzados e inteligentes, se han superado y eso para un padre es motivo de orgullo. Me retan a veces, pero siempre en buena onda", dice emocionado. |
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